Alexander von Humboldt en el norte del Perú

Sociedad, política y naturaleza, ayer y hoy Descargar Epub

Jorge Recharte Bullard

Director del Programa Andino y Estrategia Global de The Mountain Institute (TMI). El seminario itinerante «La geografía de Alexander von Humboldt ayer y hoy» fue coorganizado por el Instituto de Montaña y la Sociedad Geográfica de Lima.

Entre el 15 y el 24 de julio de 2019 un grupo de once personas, algunos expertos en la obra de Alexander von Humboldt y otros que, como yo, nos interesamos recientemente en su obra, emprendimos viaje por el tramo que llevó al sabio desde el río Calvas, actual frontera entre Perú y Ecuador, hasta el pongo de Rentema en la Amazonía. El territorio que recorrió Humboldt en el año 1802 siguió las rutas de comercio colonial y poblados que eran puertos de comercio terrestre. Nosotros recorrimos las provincias de Ayabaca y Huancabamba, descendiendo desde los páramos que separan las cuencas del Pacífico y la Amazonía, hasta el encuentro con el Marañón, siguiendo los caminos modernos más cercanos posibles a la ruta de Humboldt.

Nuestro seminario itinerante estuvo conformado por practicantes de antropología, arqueología, botánica, geografía y geología. La metodología del viaje consistió en visitas a los paisajes que observó Humboldt, entrevistas con pobladores y reuniones de diálogo con asociaciones culturales, gobiernos municipales, comunidades, cooperativas y otros actores locales.

El grupo parte con la pregunta ¿por qué Humboldt hoy? Las razones más evidentes las resume Sandra Nichols, coorganizadora de la expedición:

En una época en que todas las formas de vida en este planeta enfrentan desafíos extraordinarios para su supervivencia, la ciencia humboldtiana ofrece una manera de apreciar y comprender nuestro mundo en toda su belleza y complejidad exquisitamente sintonizada, además de la inspiración para preservarlo. (Nichols, 2019, p.60)

A lo largo del seminario itinerante fueron tomando forma algunas respuestas definidas desde el encuentro local y que compartimos más adelante.

« En las entrevistas con pobladores encontramos pasión por construir narrativas históricas sobre su territorio »

Atravesando los paisajes de oeste a este sobre las huellas de Humboldt, el territorio que recorrimos corresponde a la denominada depresión de Huancabamba, la sección más baja de los Andes, con abras de paso por debajo de los 3000 metros de altura. Este espacio es parte de la macrorregión norte del Perú, que durante la colonia «abarcaba la intendencia de Trujillo y que se proyectaba más allá de las actuales fronteras nacionales, hacia el área sur del actual Ecuador, Cuenca, Loja y Guayaquil» (Aldana, 1997, p. 34).

Esta ruta, desde el río Marañón hasta las costas de Piura y Lambayeque, fue un activo corredor cultural y biológico, así como un centro de civilización en la Amazonía (Olivera, 2019). Humboldt intuyó estas conexiones entre historia y territorio en sus observaciones sobre las rutas del Estado inca y que se confirman desde la arqueología (Yamamoto, 2008). En las entrevistas con pobladores encontramos también pasión por reconocer esasconexionesyconstruirnarrativas históricas sobre su territorio (Aldana, 2002).

A continuación quiero compartir tres momentos de nuestro viaje que permiten contrastar el diario de viaje de Humboldt en agosto de 1802 con nuestra visita a paisajes y pueblos del norte peruano 217 años después.

Alexander von Humboldt

Ilustración: Guillermo Tell Aveledo

La economía del río Calvas: economía de frontera entre Perú y Ecuador

Humboldt 1802. Acercándose a la frontera peruana desde Loja, Humboldt toma nota detallada de la condición del árbol de cascarilla (Cinchona officinalis), indicando que a pesar de ser un ambiente propicio para esta valiosa planta, «no se ve un pie de estas últimas» (Humboldt, 2019, p. 31); elabora ideas sobre las causas naturales y de política colonial que podrían explicar su ausencia. En una sección posterior de su diario anota que la prohibición de extraer cascarilla en la zona de Huancabamba ha resultado en la recuperación de estos bosques. Desde la ruta del Ecuador llega «el 1.º de agosto a Lucarque, pasando por el profundo y cálido valle del río Calvas que viene de las Montañas de Marcola» (p. 33). «El río Calvas divide el Perú de la residencia de Quito». Humboldt descansa en la hacienda llamada por entonces Lucarque.

La ruta de Humboldt en 2019. Intentando identificar el punto exacto por donde habría cruzado Humboldt el río Calvas en 1802, al visitar los cruces llamados Vado Grande y Remolino se descubre una frontera fluida: del Ecuador fluye el contrabando de petróleo y gas subsidiado, y del Perú artefactos eléctricos y celulares; de ambos lados de la frontera circula marihuana, coca y amapola en ruta hacia diversos puntos de salida. Otros productos circularon entre ambas fronteras dependiendo del contexto económico de cada país y de la región. El lugar por donde pensamos que Humboldt cruzó la frontera es Remolino, sitio donde hoy se cruza el río Calvas utilizando cámaras de llanta para transportar el contrabando en pequeñas cantidades. Como en tiempos de Humboldt, la economía local está marcada por una historia de larga duración.

De Ayabaca a Huancabamba: agua, minería y biodiversidad desde 1802

Humboldt 1802. El sabio describe con detalle las cuencas hidrográficas, distinguiendo el aporte de los ríos hacia las cuencas del Pacífico y de la Amazonía. Por ejemplo, sobre los lagos de páramo en la provincia de Huancabamba nos dice:

Es de estos lagos de Guaringa que se ha tenido el proyecto hace poco [escribe en 1802] de proporcionar agua a la ciudad de Piura, cuyo río se seca de 4 a 5 meses enteramente, de manera que los habitantes no beben durante ese tiempo más que agua que se saca del lecho del río. Este río de Piura ha sido antes más abundante y no se secaba sino rara vez, ya sea que las lluvias eran más frecuentes o que el lecho estaba menos colmado de arena. (Humboldt, 2019, p. 36)

Uno de los pasajes más interesantes de su diario es la descripción que hace del páramo hoy conocido como Huamaní:

[…] divide las aguas entre el Mar del Sur y el Océano Atlántico. Las aguas del Chulucanas van al río Quiroz y las del Angostura al río Huancabamba, de allí al Chinchipe y con él al Marañón. (Humboldt, 2019, p. 41)

Evidentemente la preocupación de Humboldt por identificar las cuencas iba más allá de la geografía, pues menciona temas de gestión, trazando conexiones entre las zonas altas y bajas de las cuencas.

« La importancia de la gobernanza y construcción de bienestar a partir
de la conservación y uso adecuado de la biodiversidad son ideas que Humboldt ya expresó, a su manera, en su propio tiempo »

La ruta de Humboldt en 2019. A lo largo de todo el recorrido de nuestro seminario itinerante encontramos la preocupación por el agua. En Sondorillo, donde se encuentra el túnel de trasvase de las aguas del río Huancabamba, cuenca Amazónica, hacia el Alto Piura, cuenca del Pacífico, el lema de las rondas campesinas es: «Agua para Piura a cambio de qué». La reducción del abastecimiento de agua en Sondorillo se debería a la deforestación de la cuenca y al cambio climático. La situación es similar en la zona más baja que lleva agua del río Huancabamba a la irrigación de Olmos.

La necesidad de asegurar el agua se relaciona también con la preocupación por el ingreso de la industria minera en la sierra de Piura. La inquietud es patente desde la comunidad de Lucarqui en la frontera con Ecuador, pasando por poblados del páramo como Totora u Olleros, hasta la provincia de Huancabamba. En valles secos como Lucarqui la preocupación es aún mayor porque el clima está cambiando, llueve menos y sus vertientes se están secando.

A lo largo de todo este territorio es notable el alto nivel de organización y poder político de las rondas campesinas, condición que marca una diferencia fundamental con el pasado. Las rondas campesinas son el principal capital social que los pobladores de la zona aprovechan para construir iniciativas importantes de innovación en la restauración de los paisajes. Por ejemplo, en el centro poblado de Totora (San Juan de Cachiaco) donde pasamos una noche, la Asociación de Productores Conservacionistas de Bosques Nublados y Páramo (ACOBOSPA), gestiona un proyecto de plantas medicinales que incluye la reproducción in vitro de especies arbustivas como el lanche (Mircyanthe smircynoides) con valor medicinal y comercial. Más de veinte asociaciones de productores del páramo y las rondas campesinas están organizadas en una «Plataforma del Páramo» para el diálogo con el Gobierno Regional de Piura, al que proponen una estrategia de reforestación productiva como alternativa a los programas diseñados desde la costa para la sierra.

El pueblo jíbaro visitado por Humboldt y los jóvenes awajún de hoy

Humboldt 1802. Luego de su ingreso al Perú por Ayabaca, Humboldt cruza con sus mulas el abra hoy conocida como Huamaní, ingresando a la cuenca del Huancabamba, que vierte sus aguas al Amazonas. Ya en ruta hacia el oriente, desciende por este río un ramal del QhapaqÑan o Camino Principal Inca, que conducía hasta el sitio de Ingatambo en el distrito de Pomahuaca. Ingatambo, cuya ocupación se remonta al año 2500 a. C. (Yamamoto, 2008), es una suerte de umbral, sitio de contacto interregional entre grupos étnicos de la Amazonía, como los pueblos jíbaros que visitó Humboldt y los de los Andes.

« Traer a colación la memoria de Humboldt en el territorio del actual norte peruano nos permite […] colocar al paisaje, la naturaleza y la sociedad como cimientos para la búsqueda de nuevos paradigmas de bienestar »

Desde Pomahuaca, Humboldt prosiguió en balsa por el río Marañón hasta llegar a Tomependa, donde residía el señor Checa, gobernador de la provincia de Jaén. En 1802 la producción de cacao se encontraba en crisis, pese a tener excelente calidad y productividad. Lo mismo sucedía con el tabaco, cuyo cultivo fue abandonado en Jaén debido a conflictos de intereses con las haciendas tabacaleras de Chachapoyas, Moyobamba y Lambayeque, que vendían su producto con el nombre de Bracamoros (es decir, la denominación de origen que correspondería a Jaén). Humboldt atribuyó este abandono del cultivo del tabaco a la expulsión de la orden jesuita de ese territorio y al hecho de que, estando la provincia de Jaén bajo la jurisdicción de Santa Fe y no del Perú, no había interés en promover su crecimiento.

En su recorrido por el Marañón, Humboldt reflexionó sobre el colapso de los pueblos indígenas:

Se sabe que este país ha sido floreciente antes y bien poblado. Provincias enteras como la de Chirinos entre Pomahuaca y el río Guarandosa y la provincia de Cunbinama al este de Chito se han perdido. El cacao, los limones se han vuelto aquí salvajes y no hay más habitantes […]. ¿Por qué no hay sino unos pocos? ¿Por qué se ven tan pocas tierras cultivadas […]? La verdadera causa es que un mal gobierno pesa siempre más sobre las clases más indigentes, las que menos pueden defenderse y que las vejaciones no han sido en ninguna parte más grandes que al este de la Cordillera… Los gobernadores han tratado allí a los indios como esclavos. (Humboldt, 2019, p. 44)

La ruta de Humboldt en el 2019. En la ciudad de Jaén nuestro grupo tuvo la oportunidad de reunirse con la Asociación Centro Waimaku establecida por jesuitas para apoyar a estudiantes de los pueblos awajún y wambisa en Jaén. La Asociación reúne a hombres y mujeres que estudian para ser profesores y ansían después «volver a la comunidad», «para no ser engañados estamos aquí [estudiando], lejos de nuestras familias», para «ir más allá». En este empeño de estudiar para «regresar a nuestros pueblos, para servir», sienten como un problema serio la discriminación de parte de los colonos y personas de la ciudad «porque no dominamos bien el castellano», «que no sabemos hablar, que somos awajún, chuncho», «que los awajún no tenemos capacidad de aprender», «cuando no hablas bien el castellano te hacen a un lado».

En este contexto, los miembros de la Asociación Centro Waimaku están empeñados principalmente en afirmar en los jóvenes los valores culturales de sus pueblos de origen, aprendiendo de losmayoreslashabilidadesyartesnecesarias para mantener su identidad. Se interesan también en encontrar maneras de dar mayor valor económico a la producción de cacao que hoy venden a los intermediarios sin ningún valor agregado. Nuevamente, Humboldt nos ofrece una línea temporal que ayuda a entender lo poco que han cambiado las cosas en los últimos 217 años.

Conclusiones

¿Por qué Humboldt hoy? Lo evidente: para celebrar al inventor del concepto occidental de naturaleza, de la biogeografía y de las ideas seminales de la ecología y conservación (Wulf, 2015). Otra razón importante fue reconocer, en las mujeres y los hombres de los pueblos que visitamos, el espíritu de curiosidad, pasión por el conocimiento y defensa de la naturaleza que ya eran evidentes en Humboldt. Un ejemplo es la familia Fernández Zárate, del pueblo de Cascarilla, que experimentó durante años la reproducción de la Cinchona officinalis —el árbol que representa la riqueza vegetal del país en el escudo nacional del Perú— hasta finalmente lograrla. Durante el viaje nos encontramos con numerosos ejemplos como este.

El cariño y aprecio por la historia local, el afán de conocimiento y el amor por el terruño se hizo patente ante nosotros en las personas que conocimos. Estos pobladores, de alguna manera tan alejados del centro del poder, se apropiaron de la figura de Alexander von Humboldt para afirmar su interés por el terruño. Por ejemplo, la Asociación Cultural Ayawaka, en la capital provincial de Ayabaca, decidió reestablecer la ruta colonial de Humboldt que conecta Ayabaca con Olleros y el centro inca de Aypate. En Pomahuaca, Jaén, el municipio escenificó el pasaje del diario de Humboldt en que el viajero describe el servicio indígena de correo, por el que un nadador llevaba la correspondencia surcando el río Marañón por 36 leguas hasta la Gobernación de Jaén en Tomependa.

Traer a colación la memoria de Humboldt en el territorio del actual norte peruano nos permite entender continuidades y cambios, y colocar al paisaje, la naturaleza y la sociedad como cimientos para la búsqueda de nuevos paradigmas de bienestar.

Referencias

Aldana, S. (1997). «Tres temas para una identidad. Pautas historiográficas en Piura y Tumbes (Perú)», Revista Complutense de Historia de América, vol. 23, 23-38.

Bernex, N. (2019). «Alexander von Humboldt, el precursor». En: Sociedad Geográfica del Perú. Humboldt en el Perú. Lima: Sociedad Geográfica del Perú-CIPCA.

Diamond, J. (2005). Collapse: How Societies Choose to Fail or Succeed. Nueva York: Viking Press.

Humboldt, A. (2019) [1802]. Diario de Alejandro de Humboldt durante su permanencia en el Perú (agosto a diciembre de 1802). Traducido del francés por Manuel Vega Vélez. Lima: Sociedad Geográfica del Perú-CIPCA.

Nichols, S. (2019). «Al encuentro con la ciencia», Revista Amalamar, n.º 9, 60-62. 

Olivera, Q. (2019). Jaén, arqueología y turismo. Jaén: Municipalidad Provincial de Jaén.

Wulf, S. (2015). The Invention of Nature: Alexander von Humboldt’s New World. Londres: Penguin Random House.

Yamamoto, A. (2008). «Ingatambo: un sitio estratégico de contacto interregional en la zona norte del Perú», Boletín de Arqueología PUPC, vol. 12, 25-51.

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